¡Yo tengo el trabajo ideal!

No sé en realidad si alguien con entera honestidad y conciencia ha dicho esto, pero creo que TODOS con entera honestidad y conciencia hemos fantaseado con nuestro trabajo ideal. Muchas veces no está lejano a lo que actualmente hacemos, pero sin duda le haríamos unos pequeños grandes cambios, lo que en realidad convertiría nuestro trabajo en el trabajo ideal.

Compartiré algunas de esas pequeñas grandes cosas que harían que, en efecto, mi trabajo fuera el trabajo ideal, a mi parecer son detalles que en general aplican a todos los que hemos fantaseado con el tan anhelado trabajo ideal.

No me meteré en especificaciones de mi trabajo y trataré de ser lo más centrada y específica, porque seguramente habrá quien definitivamente diga –mi trabajo ideal sería no trabajar–, pero eso nos sacaría del tema que nos trajo frente a la pantalla el día de hoy.

Aquí vamos:

  • Menos control, más compromiso. Los límites sin duda son importantes, pero un poco de flexibilidad también hace recordar la responsabilTrabajo-Oficina-Mexicoidad y el compromiso que se adquiere. Entonces, fijar los objetivos y tiempos de entrega, por ejemplo, delimita límites, pero a su vez, da la flexibilidad de realizar el trabajo al ritmo de la persona que lo realiza. Cada quién es responsable de su labor y sabe las consecuencias de no entregarlo en tiempo y forma, en este sentido es necesario llevar a la práctica la confianza de ambas partes, tanto del jefe como del empleado, pues si uno de los dos no cumple con su palabra, no se tendrán los productos con éxito.
  • Desayuno en la cama, y trabajo también. Trabajar en la cama no creo que sea la mejor opción, ya saben, el desempeño es mejor en un lugar despejado con la postura correcta y la luz adecuada, pero poder trabajar remotamente si creo que sea una opción y una bastante
    buena, ya sea desde la casa o desde un café. Obviamente esta idea va de al mano de la anterior, para poder trabajar remotamente, necesariamente necesito flexibilidad en mis horarios, esto traería beneficios al empleado sobre todo si tiene hijos pequeños o no tan pequeños, pues les permitiría acoplar sus tiempos de la mejor manera, organizarse para poder atender cualquier asunto que requiera, porque muchos de nosotros mortales trabajadores, contamos con familia, mascotas, e incluso otras fuentes de ingreso (porque la situación está canija), todo ello requiere de nuestra presencia y atención. 
  • Quitar ataduras del asiento. Si bien, la idea de trabajar fuera de la oficina todavía no es opción en tu caso, o en casi todos los casos de este país, definitivamente estar amarrados a nuestra silla determinado número de horas, detrás del escritorio, y sólo levantarnos por agua, al baño o a fingir ir por otra taza de café, no necesariamente da como resultado trabajo arduo, eficaz y eficiente. El cuerpo y el cerebro necesita recrearse o despejarse un poco, y con esto no digo que necesitamos trabajar unos minutos y el resto jugar, saltar, cantar y correr; no, pero si tener la libertad de levantarnos del asiento, salir a tomar aire fresco, salir por un café (fuera del área de cocina de tu oficina) y así masticar la idea, si es necesario, salir con algún coSlay-the-Day-18-Ways-to-Become-Way-More-Efficient-at-the-Office-MainPhotolega y compartirle tu preocupación o bloqueo o sencillamente hablar de otra cosa.
  • ¡Ya es jueves!. O que tal, que todas las semanas sean semanas cortas, no tendríamos que esperar el siguiente puente o día de asueto, sencillamente todas las semanas serían puente. Que beneficios traería al empleador, pues los empleados sencillamente seríamos más felices de saber que un merecido descanso se aproxima, me imagino que con más ganas cumpliríamos nuestros propósitos, habría menos pendientes y con más entusiasmo realizaríamos nuestro trabajo.¿Es mucho pedir?, bueno entonces mínimo todos los viernes ¿podemos salir temprano?
  • ¡Hora de comer! o mejor dicho ¡HoraS de comer!. Antes de pasar a este punto, yo agradezco que nuestros empleadores nos regalen una sagrada hora de alimentos en las que se incluye también el postre, la sobremesa, ponerse al corriente en los chismes de oficina, ir al baño, lavarse los dientes, ir al banco, ir al doctor, recoger algo, etc. Gracias, pero… la verdad, es que una hora no es suficiente; ya asumimos que ninguno de los puntos descargaanteriores sucede todavía, por lo tanto debemos estar presentes en la institución por lo menos 8 horas diarias, claro, además nuestra hora de comida, que por su puesto debes tomarla a una hora considerable, cerca del lugar donde trabajas o en el lugar o en tu propio escritorio, ya que después de tomar tus alimentos deberás seguir trabajando, o intentando trabajar, porque quizá tuviste mala suerte y el mal del puerco te atacó; y no hay que dejar de lado que además de que tus opciones se limitan a fonditas, que con suerte tienen buen menú, buenas porciones y buen precio, en caso de que seas vegetariano, como yo, se limita aún más a que yo lleve mi pro
    pia comida, aunque en realidad es mejor, porque así no gasto en comida y puedo “ahorrar”, encima de esto tengo que comer en el lugar que trabajo y cuidar que mi comida no tenga olores fuertes o “desagradables” porque hay que ser empáticos, todos ocupamos el área de trabajo, pero… ¡todos necesitamos comer también! En fin, en lo que camino hacia la fondita, o hago fila para calentar en el microondas mi comida, o salgo a comprar algo para comerlo en mi oficina y despejo mi escritorio para poder comer, ya han pasado 20 minutos, me restan 40, cualquier persona come en 40 min, sin platicar, sin tomar agua sin lavarse los dientes y sin ir al baño; ¡miento!, si se puede, lo he hecho más de una vez, lo que no sé es si eso sea algo sano, es el único momento “formatake-back-your-lunchl” que tenemos para hacer otra cosa que no sea trabajar y se reduce a 60 min, ¿por qué no dejar el horario de comida abierto?, si tenemos claro nuestra fecha límite de entrega de las cosas, aun cuando tome más de una hora de comida, me quedaría el tiempo necesario a terminar lo solicitado, porque es mi responsabilidad, o en su defecto en ocasiones tomaría mi hora de comida más tarde puesto que tengo algo urgente que entregar. Hay personas que ni siquiera pueden tomar la hora entera de comida o que incluso no comen por la carga de trabajo que tienen.

Seguro hay otros puntos más que se les pueden ocurrir, no lo dudo, estos son los que vinieron a mi cabeza, de los cuales estoy convencida que por lo menos harían de mi trabajo una situación armónica y productiva, más que hostigante y en ocasiones aburrida.

Estoy consiente de que algunos de estos puntos, o todos, no se aplican a todos los trabajos o profesiones, pienso en los doctores, por ejemplo, pero insisto en que los comparto de manera general y los comparto a modo también de sugerencias, que con suerte podrán llegar a los ojos indicados.

Ya llegará el tiempo en que, en horario laboral pueda sentarme con alguno de ustedes en algún sitio y preguntarles: ¿Café o té?

Hasta la próxima

 

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